Comenzó y terminó, como cualquier otra cosa en la vida.
Pero fue fugaz.
Más allá de la intención había un propósito,
un ideal,
que ahora, abandonado
teme la muerte.
Una increíblemente rápida sucesión de sentires,
que parecía compartida.
Pero ahora, que solo veo tu espalda,
haciéndose cada vez más pequeña en la distancia,
me pregunto si era solo yo,
¿estaba solo al estar contigo?
Escucho un "si" a la distancia,
y aunque sigas en mi mente,
debo afrontar que este,
este momento es el final.
No quiero despedirme,
quiero aferrarme a un imposible,
a un quizás.
Quiero que termine
y quiero que siga,
porque sigo pensando en ti.
¿Por qué sigo pensando en ti?
Y ahora estoy en el último cajón de tu buró,
bajo un papel arrugado que no has visto en mucho tiempo.
No se si me buscas o si al menos me recuerdas,
pero cada vez te se más distante.
No me despido por falta de fuerza,
pero espero que te despidas,
espero...